Netflix estrena la serie 'Creedme' ('Unbelievable'): por qué es tan necesario este drama feminista

  • La necesidad del ‘Hermana, yo sí te creo’ en la serie de Netflix
  • ‘Creedme’ cuenta una historia real desde un punto de vista femenino, con un mensaje muy claro

Aquellos que tengan Netflix en casa habrán revisado todo el catálogo en estos días. Hasta el último rincón. Y, quizá, algunos hayan llegado hasta Creedme (Unbelievable). Se trata de una miniserie de ocho episodios que cuentan la historia de Marie Adler (Kaityn Dever), una joven que ha sido violada por un extraño que irrumpe en su casa por la noche.

Debido a la juventud y al historial personal de Marie, la policía pone en duda su relato e, incluso, llega a acusarla de realizar una declaración falsa. Por suerte, las detectives Grace Rasmussen (Toni Collette) y Karen Duvall (Merritt Wever) comienzan a investigar sucesos similares ocurridos en otros estados y acaban llegando a su historia.

¿Y por qué esta serie es tan necesaria hoy en día? Porque es una historia real y que miles de mujeres viven a lo largo del mundo. Porque está contada desde un punto de vista femenino, sin recrearse en el morbo innecesario. Porque da un mensaje muy claro. Y porque tanto el reparto como el guion son absolutamente maravillosos.

¡OJO, PUEDE CONTENER SPOILERS!

Marie es la protagonista de este relato basado en un caso real sucedido en Washington y Colorado (EEUU) entre los años 2008 y 2011. Durante ese periodo de tiempo se produjeron varias violaciones a mujeres por parte de un hombre que entraba por las noches en sus casas. El agresor fue detenido tres años después y esta historia habría caído en el olvido de no ser por dos periodistas, Ken Armstrong y T. Christian Miller, que sacaron a la luz lo sucedido a través de una investigación periodística en 2015 que llegó a ganar un premio Pulitzer (el galardón más prestigioso en el mundo del periodismo). Ambos periodistas escribieron la historia en un libro: An Unbelievable Story of Rape, que puedes encontrar en España bajo el título Creedme.

Marie Adler, la historia real detrás de la ficción

En el año 2008, Marie Adler se encontraba en su casa cuando un hombre la violó. Ella tenía 18 años. Tras este terrible suceso, Marie llamó a la policía para denunciar lo sucedido sin saber que sería ignorada, presionada y cuestionada por todos quienes la rodeaban. Repite su historia hasta un total de cinco veces solo para que una de sus madres de acogida siembre la duda con una simple frase: “Por sus respuestas y lenguaje corporal, no actúa como si hubiese sido violada”. ¿El motivo? Al parecer, ella tuvo una agresión sexual a los 20 años y asegura saber “cómo se comporta una víctima”. Ante toda esta presión, Marie Adler acaba admitiendo que “quizás lo soñó” y el caso quedó cerrado. Por suerte, tres años después, dos mujeres demostraron que Marie Adler decía la verdad.

Hablo de las detectives de Colorado, Grace Rasmussen y Karen Duvall, que en 2011 comenzaron una investigación conjunta para dar caza a un posible violador en serie. Y, como es de esperar, acaban llegando a Marie. Esta trama paralela es absolutamente imprescindible para comprender la llamada de auxilio que está lanzando Marie a estas dos mujeres que están dispuestas a hallar al culpable y, más importante aún, a creerla.

Fotograma de la serie 'Creedme' de Netflix
Fotograma de la serie ‘Creedme’ de Netflix (Fuente: ‘El País’)

“Empecemos de nuevo desde el principio”. Y vuelta a empezar, una y otra vez las mismas preguntas, ahora por escrito. Es la quinta vez que Marie escucha esas palabras en un mismo día, justo después de haber sufrido una experiencia tan traumática como es una violación. Y, después, más preguntas: ¿Qué llevaba puesto el agresor? ¿Qué hacías despierta a las cuatro de la mañana? ¿Cómo entró en casa? ¿De qué color eran sus ojos? ¿Habías bebido? ¿A quién llamaste después de lo ocurrido? ¿Te habías drogado? Y un largo etc.

Como espectador puedes sentir, en tan solo quince minutos, que se está cuestionando a la víctima desde el principio y que las prácticas de la policía para investigar este tipo de sucesos quizás no es la más adecuada. En este primer capítulo se pone en evidencia todo aquello relacionado con la cultura de la violación, desde cuestionar a la víctima hasta presionarla tanto que acabe admitiendo algo que jamás sucedió.

denunciar una violación: la trama central de ‘creedme’

El primer capítulo nos muestra de forma muy visual las acusaciones de las que se tiene que defender la joven, desde los numerosos interrogatorios, cuestionar continuamente sus palabras y ponerla en el punto de mira porque, según todos los relacionados con el caso, “así no se comporta una mujer violada”. Todo ello hace que nos planteemos una pregunta muy simple: ¿De verdad merece la pena denunciar una violación? Y lo triste es que, tras acabar el episodio, la respuesta es: no merece la pena. Nadie va a escucharte. Nadie va a creerte.

Por otro lado, algo importante sobre Creedme es que no se recrea en el morbo. Para nada. Y esto ha sido gracias a la mirada femenina de Susannah Grant como guionista, Sarah Timberman como productora y Lisa Chodolenko como directora. Un ejemplo claro es que estamos ante una serie sobre violaciones en la que no se muestran cuerpos desnudos de mujeres, así como tampoco hay una belleza normativa. Da igual como seas, todas y cada una de nosotras podemos ser una víctima como lo fue Marie Adler.

Fotograma de la serie 'Creedme' de Netflix
Fotograma de la serie ‘Creedme’ (Fuente: Netflix)

Desde un punto de vista técnico, la serie tiene un detalle que quiero resaltar. Así como el primer capítulo está rodado con colores fríos y una imagen impersonal, la relación de las agentes Rasmussen y Duvall está dominada por una paleta cromática cálida y serena. Esta contraposición expresa cómo nos sentimos todos en esos primeros procedimientos policiales y cómo cambia radicalmente cuando las dos agentes toman el control de la escena.

Como ya se ha mencionado, la historia de Marie se desarrolla en paralelo a la investigación de las detectives Karen Duvall y Grace Rasmussen. Desde el primer instante en que Duvall interroga a una de las chicas que ha sido violada, queda patente que su forma de afrontar el caso es diametralmente opuesto al de los policías que llevan el caso de Marie. Ella es capaz de ver por qué es habitual que no haya coherencia en un relato de violación y todo el estigma social que rodea a estas víctimas. Duvall actúa sin culpar a la víctima, sin juzgarla y, durante esa breve entrevista, intenta ayudarla para demostrarla que merece la pena denunciar un caso de violación.

‘CREEDME’, UN ESPEJO DE LA SOCIEDAD

En definitiva, la Creedme cuenta una realidad y algo que vivimos día a día como sociedad. Es capaz de plasmar de manera brillante a una víctima de violación y cómo la sociedad la pone en duda y juzga su relato. Es la cultura de la violación y seguimos arrastrándola. ¿Estoy exagerando? Solo hay que meterse en Twitter cada vez que sale un caso de violencia de género. Podrás ver que cultura de la violación está ahí y se sigue cuestionando a la víctima constantemente.

Series como Creedme son absolutamente necesarias para que abramos los ojos ante una realidad que tenemos delante de nuestras narices, una realidad que no va a cambiar salvo que todos y todas hagamos algo. Estoy segura de que la historia de Marie Adler ha concienciado a más de una persona y, quizás, con eso sea suficiente por ahora.

¡Hasta la próxima, geeks!

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